jueves, 29 de abril de 2010

Una reseña de libros para empresarios

Hopks ataca de nuevo

Entre las novedades de este mes está “Cómo explotar gente con responsabilidad social”, de William Hopks. El autor, que ya nos había sorprendido con “Haga feliz a su empleado con una caja navideña”, retoma ahora el tema de la culpa como eje central, con un enfoque novedoso: la “no-culpa”. Hopks trabajó dos años en una fábrica de osos de peluche en Burundi y de esa experiencia nos relata: “Hubo meses en que los empleados no cobraban los 3 dólares previstos para la producción de cien mil osos diarios por persona. No podíamos hacer frente a semejante costo laboral. Entonces se nos ocurrió premiarlos con un oso de su producción, de sus manos, al final del día. Pero ojo, sólo aquel operario que superara los cien mil osos diarios podía llevarse semejante premio. Recuerdo la emoción de Bobanda Unuki (*) cuando le di un peluche. Al día siguiente me regaló media docena de huevos de avestruz. Esa felicidad es la que buscamos… que la gente se sienta partícipe de lo que hace. Nuestros empleados supieron comprender rápidamente lo que decía el nuevo contrato de trabajo, a pesar de que no sabían leer. Se notaba cuando apoyaban las huellas digitales. Aunque muchos carecían de ellas por el desgaste laboral”.

(*) Nombre ficticio, cambiado por razones legales.

A quien le interesó este artículo también leyó “Cómo cocinar un chancho al spiedo”.

3 comentarios:

paolairurtia.blogspot.com dijo...

una pregunta, entonces. si se le comparten mates y bizcochos durante la jornada laboral nunca van a sentir esa especial felicidad de la labor cumplida? !! cuántos errores!!!!!

Andrea dijo...

wtf?

menos mal q armaban peluches y no envasaban medicamentos o algo asi que se yo...

Valèrie dijo...

Hola Juan Carlos! Me alegra que a tantas personas les haya agradado mi análisis (muy personal!) de la canción I Remember. Han sido varias las personas que han llegado a ese post por casualidad, googleando...y las opiniones me hicieron sentir muy bien con respecto a lo que escribí hace ya un par de años! Gracias por leerme.
Con respecto a la entrada que acabo de leer por aquí, no sé cuál será tu opinión al respecto, pero a mí me parece atroz, la explotación es algo que me genera una impotencia terrible. Entiendo la felicidad de esos empleados al recibir un osito de peluche (justamente sería como un aliciente porque si seguimos los planteos marxistas, una forma de la alienación consiste en que el empleado ni siquiera se reconoce en el producto que crea), pero de todas formas esas condiciones inhumanas y el desgaste de vida es algo que no se soluciona de esa manera, este tipo de desigualdades me saca de quicio, el sistema me saca de quicio en general.
¡Saludos!